Lezama, el ejemplo modélico de cantera

Canteranos del Bilbao Athletic | Foto: Unai Zabaleta

Por exigencias del guion, el Athletic Club rompió en 2008 una de sus tradiciones más sagradas. Tras 110 años de historia, lució por vez primera vez publicidad en la camiseta. Fue un requisito necesario para poder preservar su proyecto de cantera dentro de la élite del fútbol. El primer equipo venía de firmar un más que discreto decimoséptimo puesto en 2007, por lo que urgía generar una nueva fuente de ingresos ante la diferencia económica con respecto al resto de los históricos de Primera División.

Diez años después de aquel gesto de modernización, el Athletic conserva el resto de señas de identidad que le hacen diferente al resto. El camino hasta el primer equipo exige de un paso previo por las categorías inferiores o llevar implícito en el ADN de Euskal Herria. Cierto es que los requisitos se han flexibilizado y se han adaptado a los nuevos tiempos. Sea como fuere, es el espejo en el que se miran todos los equipos que quieren basar su proyecto en la base como Las Palmas o el Villarreal. Sin renunciar a sus principios, los leones están acabando en la mitad alta de la tabla de manera regular de nuevo, convirtiéndose los viajes por Europa en una sana costumbre.

No negocia por sus canteranos

En la presente temporada, el Athletic pisó los octavos de la Europa League y a partir de ahí dejó al Atlético de Madrid como único representante y único candidato de LaLiga Santander al trofeo. Tal y como indican los pronósticos de fútbol de bet365, los colchoneros parten en el grupo de favoritos al título con el Arsenal y la Lazio. Aspectos extradeportivos impedirán al club vasco mantener ese idilio con la competición continental porque difícilmente repetirá entre los siete primeros con diez puntos de desventaja con respecto al séptimo, el Sevilla, a falta de ocho jornadas para el final del campeonato. La salida de Aymeric Laporte y los coquetos de Kepa Arizabalaga con el Real Madrid han descentrado al grupo, pero no por ello se renunciará a una filosofía innegociable. El Athletic no es un club de comprador ni vendedor, de ahí que la cláusula de rescisión se respete en su máxima expresión. Sin intención de negociar nunca por sus cachorros, el pago de la misma ha sido la única vía de salida para referentes como el mencionado Laporte o para Javi Martínez o Ander Herrera en otras épocas.

Económicamente, han sido operaciones rentables porque con estas tres salidas el Athletic ha costeado al completo la enorme inversión realizada en el nuevo San Mamés. Parte del dinero se ha empleado también en recuperar a un vizcaíno de pro como Iñigo Martínez, que pese a tener ofertas de la Premier League sobre la mesa prefirió cumplir un sueño de la infancia: vestir la zamarra del Athletic.

Es, en definitiva, un modelo que se aleja del de la mayoría y donde la formación es vital en el desarrollo de los futbolistas. En las categorías inferiores, se inculcan unos valores aplicables a toda la cadena de filiales para que cualquier jugador esté listo para para defender los colores del club a nivel profesional. Decía hace tiempo Óscar de Marcos que el primer equipo era ‘una cuadrilla’de amigos que disfruta de una misma pasión: el fútbol. Lo sabe Garitano que no ha dudado a la hora de rodearse de jugadores formados en el Athletic para hacer piña en el Leganés y ahí están los resultados del conjunto ‘pepinero’.

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